Pensamientos de un interno desmotivado

El día de hoy me levanté, como muchos anteriores, sin algo que me motivara a dar el extra, el FUA si así quieres llamarlo, y es que al igual que todos los recién egresados de la facultad de medicina inicié con muchos ánimos el año de internado, en un hospital que desde un principio sabía que tenía carencias de infraestructura.

Poco a poco me fui dando cuenta de la verdadera carencia que tenía, y eso sin tomar en cuenta, que solo tres secciones de las 7 áreas que conforman el área hospitalaria tienen aire acondicionado, y solo esas tres tienen los vidrios completos en las ventanas, que las ambulancias si bien funcionan, cada que hay un traslado cruzamos los dedos para que al menos lleguen a su destino y el regreso ahí veremos; que el plafón se está callendo en todas las areas, que las camas está oxidadas, que a menudo no hay material estéril por que el autoclave se descompuso; que utilizamos las copias de los comprobantes de domicilio para las notas, por que no hay papelería; que tenemos que mandar a los familiares a las 3 de la mañana a comprar medicamentos por que en el hospital no hay; y estas, son solo algunas de tantas carencias que tiene el hospital, pero aún así amaba levantarme cada día para ir al hospital.

No solo me topé con médicos mediocres, que no les importaba si aprendías algo o nó, a lo máximo que te podían regañar era por no tener las notas listas; si no con personal de todos las áreas  tanto administrativa, hasta los de limpieza; y es que con el conque de: “para que si soy el único que trata de hacer bien las cosas” se quieren justificar.

Soy un interno, que llegó queriendo cambiar el mundo, que llegó con un deseo enorme de aprender, superarme y ayudar a mis pacientes; soy un interno que ha visto morir gente por un descuido estúpido; soy un interno que ha visto gente pudiente sacandole hasta el paracetamol al seguro popular; he visto a la gran mayoría, si no es que todo el personal decir “eso a mí no me toca”; he visto grandes médicos ser llevado entre los pies por lideres opresores; soy un interno llegó viendo a los médicos como modelos a seguir; soy un interno que llegó viéndole el lado bueno a las cosas; y sí, soy un interno mas de tantos que ya han pasado antes de mi, y que al igual que yo, han dado un año de su vida, a cambio de avanzar un pequeñito escalón hasta llegar a donde desea llegar.

Me quedo decepcionado al ver que el hospital se cae, y los dirigentes disque “ya les vamos a hacer el nuevo hospital” “ya pusieron la primera piedra”, pongan ladrillos digo yo!!

Los horarios están plagados de médicos que tratan mal a sus pacientes, la violencia obstetricia es el pan nuestro de cada día, y celebramos el mes patrio con los quirófanos en ruinas por la reciente tormenta.

Me da coraje el ver los expedientes sin signos vitales, pero es que es muy dificil cargar cada quien con su esfigmomanómetro  (vauma), es muy difícil cada quien cargar con sus propias hojas blancas, es muy difícil hacer el trabajo que te corresponde, me dá coraje ver gente que nada mas a esperar a jubilarse, que en el turno nocturno nada mas quieren ir a dormir, que si falta personal y no hay pacientes en su servicio, le estás pidiendo un riñón al ir a apoyar a otro servicio.

Ya me dí cuenta que no puedes hacer nada por el hospital, no puedes dar un extra al hospital que ya todos consideran derrumbado, y es que como no? si la misma gente lo derrumbó, todo mundo le sacó hasta lo que puedo al hospital. Tanto los medicamentos, tanto los ventanales que fueron a dar al fierro viejo, tanto los médicos que checan su hora de entrada y no los vuelves a ver hasta la hora de salida; si recursos humanos ya sabe que no vendrá un médico, por que no buscar a alguien que lo sustituya, o si no va a haber personal de enfermería, buscar suplencia, pero no, si ganando 78 pesos la guardia nadie va a querer ir.

De los sindicatos no quiero saber nada, son más escusa y escudo de huevones, que de apoyo al trabajador.

De la visita del secretario de salud solo puedo rescatar el conocimiento que obtuve… y es que aprendí que cuando viene un dirigente, se tira la casa por la ventana, pero cuando hay que comprar un tococardiografo, un electrocardiograma, o bueno, una puta lampara para poner donde están atornilladas las maquinas de escribir, y si, están atornilladas, por que si no, hasta eso se roban.

Ya es tarde o mas bien muy temprano, y como siempre, la belleza del amanecer desde el cerro del hospital me anima, me ayuda a ignorar por un rato.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s